Su fuerza no es con ejército, es espíritu y libertad.
Al clamar de corazón adoramos con franqueza y con gemidos
indecibles responde.
Dejemos que la desdicha respire frutos de gozo paciencia y paz.
Espíritu Santo ven, y desciende.
Quiero sentarme en tus pastos y descansar bajo tu sombra,
mientras despliegas las alas del alba que acarician mi ser.

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